Me resulta incomprensible y desproporcionada la ‘crisis china’ surgida a raíz de las declaraciones de Mbappé. Es muy evidente que el francés (aunque últimamente está derrapando en su comunicación: debería buscar asesoramiento) no tenía la más mínima intención de ofender al pueblo chino ni a sus símbolos. Pero considerar inconcebible la situación no resuelve el problema. Lo cierto es que en China se entendió su afirmación sobre Mao Zedong -“creo que fue un dictador”- como una afrenta intolerable y, de forma inmediata e inapelable, cancelaron todo lo que tuviera que ver con la figura del delantero francés. Y por extensión, con el Madrid.
Más allá de las disculpas de Kylian (sin ellas resultaría imposible cualquier solución), el primero que se percató de la gravedad de la situación fue Javier Tebas. El presidente de LaLiga estuvo muy rápido reuniéndose con el embajador chino para intentar reconducir tan crítico escenario. Tebas, que con celeridad trató de proteger los intereses de la competición, fue a su vez el primero en intentar echar un capote a Florentino Pérez.
Porque Florentino ha estado muy lento de reflejos en esta crisis. Podía haberse entendido, por múltiples razones, que el Madrid no entrase formalmente en el asunto, pero ya que el club decidió pedir disculpas, lo suyo era haberlo llevado a cabo antes.
Las crisis hay que gestionarlas con más premura. Con menos tardanza. Esta (aunque incongruente) es muy grave. A todos los enemigos que ya tiene Florentino se le une ahora el gigante asiático. Y ojo porque no va de broma.
La selección española continúa con su fiesta perpétua. Ahora han sido los chavales de la sub 15 los que se han proclamado campeones del mundo.
Era el primer Mundial de la historia en esta categoría.
El Bernabéu podría convertirse en el escenario del espectáculo de magia “más bestia de la historia” si fructifica el proyecto que está en marcha. Va a ser que sí.
Josean Querejeta se plantea dejar el Baskonia. La tremenda pitada del otro día debe ser muy difícil de digerir.
Xavier Estrada Fernández: “No hay más árbitros catalanes en Primera por catalanofobia”.
Es interesante el caso de Eder Sarabia: ¿se puede ser entrenador del eterno rival? ¿Hasta qué punto es importante la conexión emocional con un club?
Carolina Marín recibirá el martes el galardón que le falta.
Nunca dejes de dar ese beso, ese abrazo.





