Aurélien Tchouaméni vuelve a mirar al futuro con optimismo. El mediocentro del Real Madrid, ausente de la última convocatoria de Francia de Zinedine Zidane para la Liga de Naciones, aprovechó el parón internacional para recuperarse definitivamente de los problemas físicos que arrastra desde el Mundial de 2026.
El jugador francés explicó que sufrió una lesión en la ingle durante el torneo y que llegó a asumir riesgos para poder seguir compitiendo con los Bleus. Especialmente doloroso fue su rendimiento en la semifinal ante España, una actuación que todavía sigue siendo objeto de debate en Francia.
"Ese no era el verdadero Aurélien Tchouaméni", afirmó en una entrevista concedida a France 24. El madridista aseguró que jugó condicionado físicamente tras una decisión consensuada con los servicios médicos y que no se arrepiente de haber forzado para ayudar a su selección. "Asumí riesgos que quizás no habría tomado en otro momento, pero así son las cosas, no me arrepiento de nada".
Ahora, plenamente centrado en el Real Madrid, espera recuperar su mejor nivel. "El Real Madrid es el club más grande del mundo por una razón. Siempre hay presión y sabemos que debemos rendir", explicó.
Más allá del fútbol, Tchouaméni volvió a combatir el tópico del futbolista alejado de otras inquietudes. El francés presume de mantener intereses fuera del terreno de juego y recordó que, si el balón no le hubiera dado una carrera profesional, tenía otro plan en mente: convertirse en trader.
La confesión llegó con una sonrisa. "Tenía un padrino que era trader y me parecía algo muy elegante. En realidad, era bastante malo en matemáticas", reconoció.
El galo no esquivó la pregunta sobre qué jugador se merece el Balón de Oro y reconoció que el galardón tiene que ser para un futbolista francés "evidentemente". Cómo no, sus favoritos no podrían ser otros que Mbappé, Dembélé y Olise. "Kylian ha hecho una temporada excepcional; Ousmande también ganando la Champions con el PSG, y cómo no Michael Olise".





