Luka Sucic avisó el viernes pasado en La Cartuja de que había comenzado esta temporada con su punto de mira bien calibrado, con un disparo que se le fue al poste, y en el Santiago Bernabéu ya encontró la red rival con un buen remate cruzado, aunque no pudo celebrar que ese tanto permitiera a la Real sumar algún punto. El croata tiene que ser este curso mucho más trascendente que el pasado.
Sucic, como en él suele ser habitual, apenas se dejó ver durante largas fases del primer tiempo, porque en alguna la Real apenas tuvo la pelota, pero sí que cuando dispuso de ella buscó organizar un poco el ataque txuriurdin, aunque sin que tuviera mucho efecto, porque apenas hubo ocasiones de peligro de los ayer visitantes.
El croata, eso sí, se mueve muy bien en ese tipo de partidos, porque en La Cartuja ya apareció casi de la nada para chutar el balón al poste, en lo que pudo ser el empate que ayer sí logró, aunque en esta ocasión el remate era menos dificultoso, al encontrarse la pelota en el corazón del área con la defensa blanca descolocada y mandarla al fondo de la portería de Courtois.
Sucic lograba así su primer gol en su segundo encuentro oficial y de nuevo como titular de un curso en el que apunta a ser mucho más importante que en el pasado, sobre todo en su inicio, cuando no contó, y en el que sumó cuatro tantos que aspirará a superar en este, que acaba de empezar.
El 24 pensará ahoraen sumar el sábado ante el Espanyol su tercera titularidad consecutiva y buscar un nuevo tanto y, sobre todo, el primer triunfo de la temporada, en el estreno de Anoeta, para no empezar ya a pensar en la urgencia de puntos.





