El 30 de junio es una fecha clave en la planificación deportiva y económica del Barcelona. El club azulgrana afronta una jornada decisiva por varios motivos: será el último día para que las operaciones cerradas puedan computar en el balance económico de la temporada, algunas negociaciones encarecerán su coste a partir de esa fecha y, además, varios futbolistas finalizan contrato.
Uno de los principales focos está en el capítulo de salidas. Cualquier ingreso extraordinario resulta fundamental para mejorar las cuentas del club y ganar margen de maniobra de cara al mercado estival. Sobre la mesa aparecen varios nombres propios: Ansu Fati, Roony, Casadó, Ter Stegen e Iñaki Peña. La situación de Ansu Fati es particular, ya que el Mónaco ya trasladó hace días su intención de ejecutar la opción de compra fijada en 11 millones de euros, aunque la operación sigue pendiente de algunos flecos.
La situación de otros jugadores también está en el aire. Marc Casadó estudia diferentes alternativas antes de tomar una decisión definitiva sobre su futuro, mientras que Roony busca una salida en forma de cesión para continuar con su progresión. Otro de los expedientes más delicados es el de Ter Stegen, cuyo caso se suma al de Iñaki Peña, cuya salida parece inminente. El portero alicantino está ultimando los detalles para incorporarse al Panathinaikos y poner fin a su etapa en el conjunto azulgrana.
En el capítulo de fichajes, el Barcelona tiene marcado en rojo el nombre de Jorge Salinas. El club considera estratégica esta operación y trabaja para cerrarla antes del 30 de junio, ya que la cláusula de rescisión ascendería automáticamente hasta los 16 millones a partir del 1 de julio. Por último, cuatro jugadores terminan su vínculo con la entidad el martes de la semana que viene, incluyendo a Lewandowski, que ya se ha despedido del Barcelona.





