Fue la segunda prueba de nivel para el Real Madrid en esta 2026/27, y de las que dejan algo de poso. Enfrente, un Ferencváros ya rodado, con la fase previa de la Europa League y dos jornadas de liga en las piernas, lo que convertía el ensayo en un examen más exigente de lo que sugiere un amistoso de agosto. Los de Mourinho lo superaron, con algún sufrimiento en el segundo tiempo, pero con nota de aprobado.
Han sido jornadas en las que, tras el 'no' de Rodri, la profundidad de la plantilla saltó al debate. Pero Mourinho dejó entrever sus intenciones nada más pisar tierras húngaras: 'Queremos una plantilla corta, de unos 20 jugadores'. Una declaración de principios que despeja dudas sobre su hoja de ruta, siempre con la salvedad de los lesionados que, por desgracia, colman la enfermería semana tras semana.
La plantilla ofrece dos alternativas por puesto, y en algunos hasta tres. La portería es cosa de Courtois, indiscutible, con Lunin de guardián suplente. En los carriles se agolpan Cucurella, Carreras, Dumfries, Trent y el esporádico Mendy, nombres de sobra para cubrir ambos costados con garantías. En el eje de la defensa hay incluso un futbolista de más, que nunca está de menos.
Arriba, el abanico se abre aún más. Por la izquierda, Vinicius manda con un Rodrygo mermado que recuperará su posición natural en cuanto sane; por la derecha, el flamante Diomande y Brahim, con la opción de Endrick, e incluso de Valverde, si el contexto lo pide. Las cuentas dejan a media docena de futbolistas con un protagonismo menor, un papel casi residual si nos ceñimos a la palabra de Mourinho.




