El centrocampista neozelandés de origen indio Sarpreet Singh hizo historia en el Mundial de 2026 al convertirse en el primer futbolista sij que disputa una Copa del Mundo, un hito que el jugador espera que sirva para abrir las puertas del fútbol internacional a nuevas generaciones del sur de Asia.
El deportista, de 27 años, debutó en la máxima competición del fútbol mundial durante el empate 2-2 entre Nueva Zelanda e Irán, disputado el pasado lunes en el Estadio de Los Ángeles, en Inglewood. El mediapunta fue titular en el conjunto oceánico y participó durante 92 minutos en un encuentro que terminó marcado por el doblete de Elijah Just para los llamados 'All Whites'.
Nacido en Auckland, en la Isla Norte de Nueva Zelanda, el 20 de febrero de 1999, Singh es hijo de una familia originaria de la región india del Punjab y posee también la nacionalidad india. Su presencia en el Mundial va más allá del deporte, ya que se ha convertido en un referente para la comunidad sij, una religión monoteísta fundada en el siglo XV por Gurú Nanak en el norte de India y que cuenta con unos 25 millones de fieles en todo el mundo.
El jugador aseguró que espera que su ejemplo inspire a más jóvenes de ascendencia india y punjabí a perseguir carreras en el fútbol profesional. 'Estoy muy feliz de ser el primero y de abrir el camino para quienes vienen detrás. Espero ver a muchos más Singh, muchos más sijs, futbolistas punjabíes y jugadores de herencia india llegando a este nivel', afirmó.
Internacional absoluto con Nueva Zelanda desde 2018, Singh suma cerca de una treintena de partidos con la selección nacional y ha representado al país oceánico en distintas categorías juveniles, incluidos los Mundiales sub-20 de 2017 y 2019, además de los Juegos Olímpicos de París 2024.





