Caerse, sacudirse el polvo, levantarse y seguir adelante. Es la frase que resume el último año de Sandro. Tras cinco meses sin jugar, este domingo volvió a sentirse futbolista, justo en el momento más inesperado y de la manera más especial. Volvió como lo hacen los héroes, marcando en el minuto 93 el gol que dio la victoria a Las Palmas. Un tanto que desató la alegría amarilla, pero que para el delantero significó mucho más que tres puntos. Después del partido, visiblemente emocionado y casi al borde de las lágrimas, compartió el mérito con sus compañeros: "Gracias a los compañeros que en los días malos te levantan".
Detrás de ese gol hay un largo camino marcado por el dolor, las dudas y la dificultad de encontrar una solución que le permitiera volver a disfrutar del fútbol: "Ha sido un proceso complicado, porque no veíamos la manera de no tener dolor". Un sufrimiento que ya había relatado en MARCA hace apenas un mes, con una frase que resume la dureza de su proceso: "Pensé muchas veces que se acababa, porque mi cuerpo y mi mente podían... pero no la rodilla".
El gol del 93 tiene un valor especial para Sandro. No fue únicamente el tanto de la victoria de Las Palmas, sino también el premio a meses de esfuerzo, dolor y resistencia. Rubén de la Barrera también fue clave para que Sandro volviera a sentirse futbolista. En sala de prensa, el técnico se mostró muy sincero al explicar sus dudas antes de incluirle en la convocatoria: "No tuve claro si incluirlo o no en la convocatoria, pero pudieron más mis ganas de que se vuelva a sentir especial, que se sienta futbolista". La corazonada de Rubén de la Barrera se convirtió en el éxito del equipo...y del jugador.





