La puesta de largo del Málaga CF en La Rosaleda no pudo tener mejor escenario. El malaguismo volvió a disfrutar de su equipo en la máxima categoría y el ambiente en Martiricos estuvo a la altura de una noche histórica. Sin embargo, la celebración no debe ocultar una realidad evidente: este equipo todavía presenta carencias que pueden terminar siendo determinantes en la lucha por la permanencia.
El conjunto de Juanfran Funes volvió a mostrar una de sus principales señas de identidad. Compitió hasta el último minuto, trabajó sin descanso y, durante muchos tramos del encuentro, ofreció además un fútbol más que notable ante un Deportivo que apostó claramente por esperar atrás y salir rápido al contragolpe.
El FUNESBUQUE mantiene intactos el carácter, el sacrificio y esa capacidad para jugar de tú a tú que le permitió conseguir el ascenso. Pero la Primera División exige algo más. Hay que saber manejar los diferentes momentos de los partidos y, sobre todo, convertir la superioridad y las ocasiones en victorias.
Porque el Málaga fue mejor que el Deportivo y generó argumentos suficientes para haber conseguido los tres puntos. Sin embargo, los gallegos sobrevivieron y tuvieron de su lado esa dosis de fortuna necesaria cuando el rival aprieta y las ocasiones comienzan a acumularse.
Por eso, el mercado todavía tiene trabajo por delante. Hace falta un central con jerarquía que eleve el nivel de la zaga, un futbolista capaz de dar consistencia al centro del campo y, especialmente, otro delantero que pueda complementar a CHUPETE en la parcela ofensiva.
El Deportivo de Antonio Hidalgo, con buena parte de sus incorporaciones sobre el césped, completó un partido serio y ordenado, pero no fue suficiente para imponerse a un Málaga que durante buena parte de la noche llevó la iniciativa y puso más argumentos sobre la mesa.
La gran protagonista de la noche, más allá del resultado, volvió a ser La Rosaleda. Ocho años después, el templo malaguista recuperó el fútbol de Primera y la afición quiso tener un recuerdo muy especial para Luismi. El homenaje fue, sin duda, uno de los momentos más emotivos de una noche cargada de sentimientos.
Aubameyang y Chupete fueron los encargados de poner nombre a los goles de este reencuentro con la élite. La fiesta del regreso ya está en marcha, pero ahora toca que el club esté a la altura y aproveche los últimos días de mercado para completar una plantilla que necesita varios retoques.
¡Memoria, Compromiso y Fe! Y, por encima de todo, fe




