El Barcelona afrontaba el mercado de fichajes con una hoja de ruta muy definida: encontrar un relevo de garantías para Robert Lewandowski y reforzar la línea defensiva. Sin embargo, cuando el calendario marca ya el 12 de julio, es precisamente el ataque el que concentra todas las noticias. La parcela ofensiva se ha convertido en un auténtico rompecabezas y, a día de hoy, únicamente Lamine Yamal parece tener garantizada su continuidad.
El equipo regresará este lunes a los entrenamientos con un panorama muy diferente al del final de la pasada campaña en la parcela de ataque. Lewandowski se despidió de la afición en el último partido de LaLiga, ya que concluía contrato y no renovó. A su marcha se unió la de Rashford. El Barcelona optó por no ejecutar la opción de compra incluida en su cesión y el internacional dejó de pertenecer a la disciplina culé el pasado 30 de junio.
Los dos primeros fichajes del Barcelona para la temporada 26-27 son de corte ofensivo. Anthony Gordon cerró su incorporación el pasado mes de mayo y su rendimiento en el Mundial ha reforzado la apuesta de la dirección deportiva. El extremo inglés acumula asistencias en los últimos tres encuentros y ha sido una de las piezas más destacadas de su equipo en el camino hacia las semifinales. El siguiente en aterrizar será Adeyemi, con un acuerdo completamente cerrado con el Borussia Dortmund, a la espera de los últimos flecos burocráticos, y el anuncio oficial se espera para la próxima semana.
El Barcelona abonará 22 millones de euros fijos, además de otros siete en variables, para incorporar a un atacante que destaca por su velocidad. Pero el gran sueño del verano sigue siendo Julián Álvarez. El delantero argentino es la prioridad absoluta del Barcelona para completar su nuevo proyecto ofensivo. El club ya ha presentado una primera propuesta al Atlético de Madrid y continuará trabajando durante las próximas semanas para intentar cerrar una operación que, por su complejidad y elevado coste, marcará buena parte del mercado.




