El 30 de marzo, Dean Huijsen se veía en el Mundial. Había jugado los 90 minutos con España ante Egipto (0-0) y tenía motivos para pensar que estaría en la lista de 26 de Luis de la Fuente. Seis meses después, vuelve a vestir la camiseta de la selección con una historia como la que le contó a José Luis Allegue en MARCA en la zona mixta del Sánchez Pizjuán. "Fue un palo, lo pasé mal, fue un momento muy triste para mí y mi familia". A Huijsen se le escapó un sueño en verano y sufrió junto a su familia, pero ha encontrado la manera de levantarse. Su partido en el triunfo ante Croacia es la última prueba de su resurrección.
Entre aquella convocatoria y su regreso hubo una caída de rendimiento con el Real Madrid -como le pasó a todo el equipo- y una decisión que le hizo mucho daño. Huijsen, de pocas palabras, lo ha reconocido ahora. Para un jugador que se había visto dentro, quedarse fuera de una selección que aspiraba al Mundial y que luego lo conquistó fue un golpe durísimo.
La respuesta de Huijsen empezó en verano. Huijsen se fue de vacaciones a Bali con sus amigos, lejos del ruido. Necesitaba desconectar después de unos meses difíciles. Pero el descanso dio paso enseguida al trabajo. En Indonesia empezó a trabajar duro y a su regreso se instaló en Marbella y empezó a entrenarse en solitario, con su padre. La pretemporada ya estaba en marcha para él.
Huijsen trabajó el físico y la cabeza. Tenía que recuperar su mejor versión y el verano fue el punto de partida de esa reconstrucción, con sesiones lejos de los focos para llegar a la pretemporada en condiciones de convencer a Mourinho.
Y llegó como un avión. El técnico tardó poco o nada en convertirle en el líder de la defensa del Madrid. Huijsen se ganó el puesto y la continuidad en el equipo, adelantando a veteranos como Rüdiger y Konaté. HJa disputado todos los minutos de esta temporada salvo el partido ante el Rayo, en el que descansó, y la última media hora del derbi, que se perdió por su expulsión. Una presencia casi permanente que refleja la confianza de Mou y el nivel con el que ha empezado el curso.
La roja del derbi quedó como el primer lunar de este arranque de temporada. Quizás, su único error de la temporada. Pero también permitió comprobar cuánto ha cambiado Huijsen. La temporada pasada, el Metropolitano le pesó demasiado. Esta vez, el estadio no se le cayó encima, porque el tono general de la actuación hasta ese lance con Giuliano fue bueno.
Y que el derbi no le ha pesado esta vez se ha visto con España. Ante Croacia firmó un partidazo, con la tranquilidad de quien se siente seguro de lo que hace. Jugó como si fuera campeón del mundo. Cero nervios, sin que se apreciara la ansiedad de quien vuelve teniendo que hacer méritos. Mostró aplomo y naturalidad.
Mourinho ya tiene en él al líder de su defensa y De la Fuente vuelve a contar con un central que ha recuperado la confianza. Huijsen quiere hacer historia en el Madrid y en la selección. Condiciones le sobran y estos meses han demostrado que también tiene la mentalidad necesaria para perseguirlo. Siempre sin hacer ruido, sin levantar la voz. Su reacción al momento más difícil ha sido sobresaliente y tras haberlo pasado mal vuelve a mirar hacia delante. Y va por buen camino.




