En vísperas del derbi del Metropolitano, la pasión turca se alimenta en el Real Madrid y los viejos vicios, también. Arda Güler ha cogido el tono, se le nota henchido de confianza y, cuando ese talento brota, al madridismo valora la variedad y la sutileza del elegido. Fue salir del campo y el Madrid empezó a sestear de una manera lamentable. Lo pudo pagar con dos puntos.
Lo bueno: igual que en el bazar de Estambul te sirven un té





