El Real Madrid se quedó sin flow ante el Eibar, equipo rocoso donde los haya cuyo ejercicio de supervivencia en el Di Stéfano se saldó con un empate (0-0) y un punto para cada equipo.
Quesada hizo tres cambios respecto al once de los dos últimos partidos, dando sus primeras titularidades a Lakrar, Caruso y Beerensteyn. Las blancas dominaron el choque desde el pitido inicial, lideradas por una Caicedo que juega a otro ritmo. La primera gran ocasión fue para Jacinto, que cabeceó alto un centro de Levels. Luego, una jugada individual de la cafetera no pudo finalizarla Keukelaar en línea de gol por la anticipación de Belem. Más tarde sería Levels quien firmó una gran volea repelida por la manopla de Wellmann.
Ni el 73% de posesión, ni el 92% de efectividad en los pases ni los nueve saques de esquina a favor fueron bagaje suficiente para que el Real Madrid encontrara el ansiado gol. Evidenció chispa, velocidad y posibilidad de remate. El descanso llegó con tablas en el marcador y la oportunidad para los técnicos de retocar sus pizarras.
El segundo acto fue una continuación del primero. Beerensteyn falló un mano a mano por anticipación de Belem y la meta visitante paró un zurdazo de Keukelaar y un testarazo de Jacinto que bien podrían haber acabado en gol. Incluso salvó un despeje hacia su propia portería de Masegur.
Corto de efectivos, Quesada tiró de lo que pudo para la rotación. Entró Angeldahl de primeras y las canteranas debutantes Noe Llamas y Zouhir a falta de un cuarto de hora de acción. El Real Madrid pidió penalti sobre Caicedo y el Eibar roja directa de Zouhir, pero Eugenia Gil, tras revisar en el FVS, denegó ambas peticiones.





