La expulsión a Vinicius provocó un incendio en el Santiago Bernabéu. Cuando Isidro Díaz de Mera se dio la vuelta, dejó el monitor a su espalda y le enseñó la tarjeta roja al brasileño, anulando además su gol, la grada estalló de indignación y lo que sucedió sobre el césped no fue menos.
Vinicius, incrédulo, se fue a por el colegiado muy enfadado para protestarle la decisión, pero sus compañeros, ante su cabreo, acudieron rápido para llevárselo de allí y evitarle un problema mayor.
Valverde, Arda y Tchouaméni le agarraron entre los tres para separarle del colegiado y hacerle encaminarse hacia el vestuario, mientras Rüdiger hacía una pantalla entre su compañero y el árbitro para que no le escuchara.
En última instancia, es Endrick el que sale del banquillo para acompañar a Vinicius en su camino hacia las escaleras para que no vuelva atrás ni siga protestando.





