El Rayo-Athletic se resolverá sin público en las gradas y con el desplazamiento visitante a cargo del club vallecano. Así lo establece el Juez Único de Competición de las Competiciones Profesionales de la RFEF en su resolución del 16 de octubre. El encuentro de la octava jornada, suspendido el pasado 10 de octubre por el lanzamiento reiterado de objetos al césped, deberá completarse a puerta cerrada.
El partido se interrumpió en el minuto 24, con 0-0 en el marcador. Desde la grada cayeron aviones de papel, pequeñas pelotas de plástico y, finalmente, algunas botellas. Los lanzamientos procedían principalmente del fondo situado sobre los vestuarios. Ninguno de los objetos alcanzó a los jugadores ni a los integrantes del equipo arbitral.
El colegiado detuvo el juego en dos ocasiones durante diez minutos. En la segunda, ambos equipos se marcharon a los vestuarios. El intento de reanudar el encuentro duró apenas 16 segundos: volvieron a caer objetos y la Policía Nacional comunicó que no podía garantizar la seguridad. El árbitro decretó entonces la suspensión definitiva.
La resolución ordena disputar los 20 minutos y 44 segundos pendientes, a los que se sumarán al menos diez minutos de descuento. La reanudación llegará con empate a cero y un saque de banda favorable al Rayo Vallecano. LaLiga fijará la fecha, el horario y el estadio en coordinación con la Policía Nacional.
El Juez Único atribuye carácter preventivo a la decisión de jugar sin espectadores. Su finalidad es garantizar la seguridad y evitar nuevos incidentes que vuelvan a impedir la conclusión del partido. La resolución diferencia expresamente esta medida de una nueva sanción.
El Rayo también deberá asumir los gastos de desplazamiento del Athletic Club por su condición de organizador del encuentro y responsable de la seguridad del estadio. Salvo acuerdo entre las dos entidades, el conjunto bilbaíno tendrá que presentar las facturas correspondientes. El Juez Único comprobará que los importes sean razonables antes de ordenar el pago.





