A Brasil le faltaba una buena noticia. Después de varios días marcados por la lesión de Lucas Paquetá y la incertidumbre sobre el estado físico de algunos jugadores, Carlo Ancelotti volvió a sonreír en el último entrenamiento de la Canarinha. Raphinha reapareció sobre el césped junto al resto de sus compañeros y dio el paso más importante desde que cayó lesionado.
Todavía no estará disponible para medirse a Noruega, pero en la Canarinha ya trabajan con un objetivo muy claro: llegar a tiempo para unos hipotéticos cuartos de final. El extremo del Barcelona fue recibido con el tradicional pasillo entre aplausos del grupo antes del entrenamiento en Nueva Jersey.
Después participó con normalidad en el calentamiento y en los primeros ejercicios con balón, aunque posteriormente realizó un trabajo específico de menor intensidad junto a los preparadores físicos para completar la última fase de su recuperación. El plan diseñado por los servicios médicos es prácticamente idéntico al que siguió Neymar hace apenas dos semanas.
Primero, reincorporación progresiva al grupo. Después, aumento de las cargas de trabajo y, finalmente, el alta competitiva cuando desaparezca cualquier riesgo de recaída. En Brasil no quieren correr ningún riesgo. Nadie contempla forzar su regreso ante Noruega. La prioridad pasa por superar los octavos de final y recuperar a Raphinha para una posible eliminatoria de cuartos.




