Miguel Ángel Ramírez ha puesto voz a una reivindicación que trasciende el césped y se adentra en el territorio, la identidad y la distancia. El presidente de la UD Las Palmas ha relatado las precauciones adoptadas por su equipo durante el viaje a Ceuta vía Marruecos: "Los jugadores han viajado con sus botas en las mochilas por si nos paraban los baúles, por si tuviéramos algún problema”. Detrás de ese gesto, casi cotidiano y a la vez revelador, Ramírez sitúa la particular condición de Canarias, un territorio acostumbrado a que la geografía pese también sobre el fútbol.
Desde esa condición insular, el dirigente de Las Palmas ha mirado hacia Ceuta y ha reclamado una solidaridad de ida y vuelta: "Hay una reivindicación en la que todos estamos de acuerdo. Ceuta no se vende, Ceuta se defiende. Como Canarias no se vende, Canarias se defiende”. Su mensaje ha ido acompañado de una llamada de atención al Gobierno central: "Nosotros estamos con Ceuta, con Melilla y por supuesto con Canarias. Es el gobierno español el que debe defendernos a todos. Si hay alguien patriota en el fútbol español es la UD Las Palmas y su presidente. Ya quedó demostrado en Cataluña".
Pero sus palabras han ido todavía más lejos cuando ha hablado de identidad y de inmigración. Sin matices, ha rechazado cualquier horizonte independentista y ha reivindicado el carácter español de las islas: "Nosotros no queremos independencia porque somos españoles. No queremos ser marroquíes y nos vamos a rebelar para defender el territorio canario como territorio español. Somos españoles y vamos a muerte con España", recalcó en la emisora oficial del club.
Al abordar la llegada de migrantes, ha reclamado que Canarias no quede relegada en un problema que, según sostiene, el archipiélago lleva tiempo soportando: "Que nadie juegue con Canarias, con la UD Las Palmas y con los canarios. Somos sensibles con la inmigración, la sufríamos antes que Ceuta y Melilla. Los canarios estamos hartos de estar recibiendo inmigrantes, pero los recibimos con cariño, les daño el apoyo que necesitan y les atendemos en condiciones. Para eso le cuesta al Gobierno de Canarias un dineral mantenerlos”.





