La ronda de treintaidosavos del Mundial 2026 se abre el 28 de junio en Los Ángeles con un cruce de mucho valor simbólico: Sudáfrica y Canadá se enfrentan en su primera eliminatoria mundialista dentro de este nuevo formato ampliado. El modelo coloca a Canadá claramente por delante, con un 73% de probabilidades de clasificación, mientras que Sudáfrica se queda en un 27%. En una eliminatoria directa ya no hay espacio para el empate como resultado final: el porcentaje mide quién pasa, sea en 90 minutos, prórroga o penaltis.
Los 173 puntos Elo que separan a ambas selecciones explican la ventaja canadiense, aunque el contexto no es menor. Canadá llega después de una fase de grupos que confirmó su salto competitivo, mientras que Sudáfrica alcanzó el cruce tras una reacción importante en el cierre de su grupo. Para los sudafricanos, el partido exige una versión muy precisa: resistir los tramos de dominio rival, no conceder espacios y convertir el duelo en algo más largo e incómodo de lo que le gustaría a Canadá.
El sistema Elo es un método matemático de clasificación creado originalmente para el ajedrez y adaptado después a otros deportes, entre ellos el fútbol. Su lógica es sencilla: cada selección tiene una puntuación que aumenta cuando gana y disminuye cuando pierde. Pero no todos los resultados valen igual. Ganar a Argentina no tiene el mismo impacto que vencer a Jordania, porque el modelo pondera la fuerza del rival.
La tabla del pronosticador nace de 100.000 simulaciones completas del Mundial. En cada una de ellas se disputan todos los partidos de forma aleatoria, aunque siempre ponderada por las probabilidades asignadas por el modelo. Si un equipo figura con un determinado porcentaje de opciones, significa que ganó el torneo en ese porcentaje de simulaciones. No es una predicción cerrada, sino una forma de medir qué escenarios son más o menos probables según el nivel actual de las selecciones.





