Nadie en el mundo habría imaginado que la historia de Cristiano Ronaldo con el fútbol, la pasión de su vida, acabaría así. Ni siquiera él mismo.Jugar con Portugal siempre fue especial para Cristiano. Por muchas Champions que haya ganado, nada se comparó con aquel día en que conquistó la Eurocopa ante Francia en Saint-Denis. Lloró de felicidad. Por fin, Portugal había ganado un título y la imagen de CR7 levantando la copa quedó para siempre.Hoy se reconoce a Portugal en cualquier rincón del mundo gracias a Cristiano Ronaldo. Hace unos días, un amigo que corrió una maratón en el Everest me contó que un sherpa que no hablaba una palabra de inglés vio la pequeña bandera portuguesa que llevaba en la camiseta y enseguida dijo «Cristiano Ronaldo». Pocas anécdotas cuentan mejor lo que Cristiano ha hecho por un país tan pequeño como el nuestro.Soy un privilegiado. En 2007 hice el primer documental sobre su carrera. Cuando aún era una promesa, me dijo algo que nunca he olvidado. "Sé que voy a ser el mejor del mundo. No sé cuándo, pero sé que lo voy a ser". Quien te dice algo así o está loco o es alguien especial.Y Cristiano era especial. Tuvimos el privilegio de verlo de cerca, en la selección portuguesa y en el Real Madrid, donde también dejó una huella imborrable.Qué orgullo. Gracias, Cristiano.
"La primera vez que Cristiano me dijo que sería el mejor del mundo"





