El Bayern de Múnich se prepara para pasar varias semanas sin Vincent Kompany. El técnico belga, de 40 años, continúa hospitalizado tras el desmayo que sufrió el viernes por la tarde en las instalaciones del club. Su estado es estable, según explicó Max Eberl en la rueda de prensa del sábado, previa al partido de la Bundesliga en Friburgo. La prioridad es determinar qué provocó el colapso y darle todo el tiempo necesario para recuperarse.
El director deportivo del Bayern, de 53 años, descartó cualquier prisa con el regreso del entrenador. "Se le dará todo el tiempo que necesite. No vamos a fijar plazos. No hablaremos de días, sino de semanas; eso debe quedar claro para todos". El club asume así una ausencia prolongada, pendiente de la evolución de Kompany y de las pruebas que permitan esclarecer lo ocurrido.
Eberl también trasladó noticias sobre las primeras horas del belga en el hospital y el contacto con su entorno. "Primero, la buena noticia: está estable. Habló anoche, también con su esposa. No fue un momento agradable para ninguno de nosotros; se desmayó y lo llevaron al hospital. Y permanecerá allí unos días más. Esto demuestra que el fútbol no es lo más importante en la vida. En el Bayern de Múnich estamos unidos. Porque lo más importante es que se encuentre la causa de la enfermedad de Vinnie, que se recupere y solo entonces podrá volver. Ese será el mayor reto: protegerlo, en cierta medida, de sí mismo".
El desmayo se produjo cuando Kompany se encontraba al margen del entrenamiento del equipo sub-23. Los servicios de emergencia acudieron rápidamente a las instalaciones del Bayern y hasta el lugar se desplazó un helicóptero. Finalmente, el entrenador fue trasladado en ambulancia a un hospital de Múnich, donde permanece bajo atención médica.
Las causas del colapso siguen sin conocerse y deberán aclararse antes de plantear su vuelta al banquillo. Durante su ausencia, su asistente Aaron Danks, de 43 años, asumirá la dirección del equipo.





