El partido inaugural de Inglaterra y Croacia en el Mundial de Norteamérica 2026 ha estado marcado por la repetición de un penalti crucial. En el minuto 9, Luka Modric cometió una falta dentro del área contra Noni Madueke, lo que dio lugar a un penalti a favor de Inglaterra. Harry Kane se encargó de lanzar el penalti, pero su disparo fue detenido por Dominik Livakovic, lo que desencadenó la euforia en la grada croata. Sin embargo, la alegría fue efímera.
El árbitro del encuentro, Clément Turpin, detuvo el juego tras recibir el aviso de Jérôme Brisard desde la sala del VAR. La razón fue la posición antirreglamentaria del portero croata en el momento del lanzamiento. Según la Regla 14 de la IFAB, el guardameta debe tener al menos parte de un pie tocando la línea de meta o estar detrás de ella en el momento del golpeo.
Las imágenes de la televisión y el videoarbitraje demostraron que Livakovic se adelantó de manera evidente, perdiendo el contacto con la línea de cal con ambos pies antes de que Harry Kane lanzara el penalti. Esto obligó a repetir el lanzamiento, ya que el portero tuvo una influencia directa en la parada estando en una posición no reglamentaria.





