La pretemporada del Eibar comienza la próxima semana, y Jokin Aranbarri ya trabaja junto a César Palacios y Eneko Romo en la planificación de la plantilla. No hay tiempo que perder y por delante muchas decisiones que tomar. El Eibar no ha realizado ningún movimiento en forma de fichajes, aunque mientras no se produzcan más salidas tampoco hay demasiados puestos que reforzar más allá de las bandas tras el adiós de Corpas y Toni Villa.
La marcha de Beñat San José y la llegada de Aranbarri puede alterar algunas decisiones que estaban tomadas. Entre ellas está la situación de Peru Nolaskoain, cuya polivalencia es motivo de debate en Ipurua. Durante gran parte de su etapa como armero ha actuado a un nivel notable en la sala de máquinas, pero su reconversión al eje de la zaga a inicios de 2026 aumentó a niveles insospechados su rendimiento hasta el punto de convertirse en uno de los centrales más solventes de Segunda.
Ahora, Aranbarri deberá tomar una decisión sobre la posición de Nolaskoain en el diseño de la plantilla. Si apuesta por dar continuidad a su nivel como central, el Eibar se encontraría con cinco centrales en la plantilla, lo que le obligaría a prescindir de alguno de ellos. Arbilla y Marco Moreno son indiscutibles, por lo que Jair y Arambarri serían los candidatos a buscar una salida.
La reconversión definitiva de Nolaskoain como central no supondría un agujero en la sala de máquinas, ya que el Eibar tiene garantizada la continuidad de dos pivotes defensivos como Sergio Álvarez y Lander Olaetxea. En ese sentido, lo lógico es que el club armero trabaje en la incorporación de un centrocampista organizador que pueda competir con Aleix Garrido por un puesto.





