El parón de selecciones siempre ha sido eso que llegaba cuando menos apetecía. Algo que molestaba, para ser sinceros. Justo cuando LaLiga cogía carrerilla, cuando la Champions empezaba a calentarse, cuando uno ya tenía controlado el ritmo del miércoles-domingo... Parón. Dos semanas mirando el calendario y preguntándose cuánto faltaba para que volviera el fútbol de verdad. En MARCA, de hecho, solo lo defendía Miguel Ángel Lara. Le llamábamos loco.
Pues resulta que ahora el fútbol de verdad juega de rojo y que con esta España los parones ya no estorban. Es más, visto lo visto en este, se esperan. Casi se agradecen. Partidos como el de Croacia o como el de Inglaterra del pasado fin de semana han conseguido algo que hace no demasiado tiempo parecía complicado, que uno mire el calendario internacional con ganas.
Y no es sólo porque España gane. Es por cómo juega. Por cómo sale a buscar al rival, por el hambre que tiene un equipo que acaba de ganar el Mundial y parece comportarse como si todavía no hubiera ganado nada. Jugadores y afición, que agota las entradas en pocos minutos, no quieren dejar ni las migajas a sus rivales.
No hace mucho, los partidos de selecciones se veían, si es que se veían, casi por obligación. Porque jugaba España. Porque tocaba. Por inercia. Porque había que clasificarse a la competición de turno. Ahora apetece sentarse delante de la televisión para pasar un buen rato. Y en eso tiene mucho mérito, por no decir todo el mérito, Luis de la Fuente.
Así que habrá que desterrar ya lo de que sobran los parones. Porque si el parón consiste en ver a esta España contra Croacia, Inglaterra o cualquiera que se ponga delante, igual el problema empieza a ser que se hace demasiado largo esperar hasta el siguiente.
España empezó el partido con una jugada perfecta. 70 segundos. 25 pases. Un remate certero de Lamine pegado al palo. La tocaron todos los jugadores menos Unai y Fermín, que participó dejando pasar el balón, en un amague clave para que el balón le cayese a su compañero.
Es la carta de presentación de España desde que es campeona del mundo. Lo hizo ante Inglaterra y repitió ante Croacia. Con Lamine como ejecutor del vertical y preciso juego de España.
Fabián ha disputado 52 partidos con España y no ha perdido ninguno. Es récord ese 0% de derrotas con tal número de partidos, aunque la trayectoria más larga sin perder la tiene Marchena, que alcanzó los 57 partidos seguidos sin conocer la derrota. Se acerca Fabián a esa marca con un protagonismo y peso en la selección fundamentales. Porque se puede dar la vuelta a la visión y destacar que España nunca pierde con Fabián en el campo por todo lo que juega y equilibra al equipo. Un jugador descomunal.
De la Fuente firmó el contrato de su vida cuando la mayoría de la población está pensando en la jubilación. Hasta 2032. Pero el acuerdo entre el seleccionador y la Federación debería de ser infinito. Hasta que él quiera. Porque estos jugadores que dominan el mundo con puño de hierro, reconozcámoslo, no nos parecían tan buenos hace cuatro años. "Nos faltan cracks", repetíamos una y otra vez. Y hoy estos mismos jugadores son los mejores del mundo sin discusión. Y el mérito es del entrenador, que ha armado un equipo con mayúsculas que ya mira cara a cara a la selección de Luis Aragonés y Vicente del Bosque. Las comparaciones siempre son injustas, pero el debate es inevitable. ¿Qué selección es mejor?
Slaven Bilic reservó a Luka Modric en el banquillo pensando en la segunda parte y en los otros dos partidos de este parón, pero el encuentro acabó dejándole sin margen para cambiar su destino. Al menos, el seleccionador le concedió los últimos diez minutos para que se llevara el cariño de la afición. ¡Qué ovación cuando saltó al campo! ¡Y qué merecida! Modric siempre dice que lo más importante de su carrera es ese afecto, por encima de los títulos y los premios. "Los trofeos se quedan en una vitrina, el cariño de la gente te acompaña para siempre", dice el croata. Y Luka lo recibe incluso de quienes han sufrido su fútbol. Porque, como sucedió en su día con Iniesta, Modric también es patrimonio de la humanidad.
España jugó los primeros 60 minutos al ritmo que marcó Zubimendi. Y no le fue nada mal al equipo. El Real Madrid se cerró en banda a firmar un mediocentro cuando se le cayó lo de Rodri, pero no le habría ido nada mal con Zubimendi. El mediocentro español ha perdido peso en el Arsenal, es cierto, pero quizás se deba más a la adaptación a la Premier que a su talento. Porque cada vez que juega con España lo borda. Con Rodri en el Barça, seguro que el madridismo habría celebrad un Zubimendi.




