En un año en el que el fútbol se centra en el Mundial, con selecciones, derechos televisivos y estadios llenos, un campo en el barrio de Villa Rosa, al este de Madrid, fue testigo de un partido muy diferente. El sábado, Çantamarta y Matinal organizaron 'Pelotero Ritmo Constante', un torneo amistoso y solidario que utilizó el fútbol como punto de encuentro.
La jornada forma parte del universo de 'la esquina + violenta', el nuevo álbum de Çantamarta, que recupera sonidos del Caribe para hablar de identidad, migración y pertenencia. El cartel de invitados incluía a músicos, deportistas, periodistas, fotógrafos y diseñadores, pero el protagonismo estuvo en los jugadores, que incluyeron a amigos de Çantamarta y Matinal, así como a dos equipos formados por usuarios de ACCEM, una organización que trabaja con personas refugiadas, migrantes y colectivos en riesgo de exclusión social.
Durante el torneo, las etiquetas y las diferencias desaparecieron, y solo quedaron camisetas, compañeros y un balón pasando de unos pies a otros. La cita también sirvió para presentar una camiseta de edición limitada diseñada conjuntamente por Çantamarta y Matinal, cuya recaudación se destinó íntegramente a ACCEM para seguir desarrollando sus programas de acogida, formación, acompañamiento e integración.
El torneo 'Pelotero Ritmo Constante' recordó que el fútbol sigue teniendo un enorme poder cuando se practica en el barrio, lejos del profesionalismo y los grandes estadios. Aunque no hubo un trofeo valioso ni un marcador que recordar, lo importante fue la conexión y la solidaridad que se creó entre las personas que participaron en el torneo.





