Italia sigue buscando al entrenador que debe devolver a la tetracampeona mundial al lugar que considera suyo. Después de quedarse fuera de las tres últimas Copas del Mundo, la Federación italiana trabaja en un nuevo proyecto con Paolo Maldini y Leonardo al frente de la parcela deportiva.
Pep Guardiola fue el gran objetivo inicial, pero su posible nombramiento despertó una fuerte división por su condición de extranjero. Carlo Ancelotti, otro de los nombres deseados, continúa vinculado a la selección brasileña. Cuando el camino parecía despejarse para Andrea Pirlo, una relación comercial amenaza ahora con frenar su llegada al banquillo de la ‘Azzurra’.
El antiguo centrocampista ejerce desde octubre de 2025 como embajador global de Fonbet, una de las principales casas de apuestas de Rusia. La empresa está relacionada con Sergey Lomakin, empresario que también posee intereses en el United FC de Emiratos Árabes Unidos, equipo actualmente dirigido por Pirlo. La polémica no nace únicamente de la vinculación del candidato a seleccionador con una compañía de apuestas, sino del origen ruso de la empresa y del alcance institucional que tendría el nombramiento de Pirlo como representante de la selección italiana.
La FIGC pretende evitar que esa relación comercial genere un conflicto político o perjudique la imagen del nuevo proyecto. Desde el entorno legal del técnico transmiten que la situación tiene solución, ya que el acuerdo con Fonbet está ligado a su contrato con el United FC y que Pirlo puede romper esa vinculación de manera unilateral y sin pagar ninguna penalización. La Federación, sin embargo, quiere conocer todos los detalles antes de cerrar definitivamente su contratación.





