Ryunosuke Sato ha llegado a Valencia con grandes expectativas. Sus primeros minutos de fútbol han dejado buenas sensaciones y la falta de refuerzos le ha convertido en el gran fichaje de la temporada del Valencia. Su gol al Eldense es de lo mejor que se ha visto en este inicio de pretemporada y obviamente ha ilusionado a una parroquia necesitada de nuevos ídolos.
Sin embargo, la historia de Sato esta temporada está dentro de una paradoja evidente. Si juega bien en el Valencia y cumple con lo esperado a sus 19 años, es seguro que recibirá la llamada de la selección de su país. Lo que para él será una alegría enorme, se quedó fuera del Mundial por muy poco, supondría un duro golpe para los de Corberán.
La Copa Asía asoma en el horizonte y el agujero que puede dejar Sato se puede ir por encima del mes y medio en Valencia. Japón, uno de los grandes favoritos para hacerse con la Copa, aunque en las últimas ediciones ha flojeado, comienza la competición el once de enero ante Indonesia y su gran objetivo es alcanzar la final del 5 de febrero en Arabia Saudí.
La competición arranca el siete de enero, por lo que en el caso de ser convocado (si juega y rinde en el Valencia es casi seguro) el japonés se marcharía después de Navidad concentrado con la selección del sol naciente. En el caso de llegar a la final la cosa se alargaría hasta la segunda semana de febrero con el pertinente desgaste físico que supone una Copa Asia.




