Hay lesiones que llegan en un mal momento y otras que, además, obligan a cambiar el dibujo de un equipo. La de Jesé pertenece a las dos categorías. Las Palmas pierde durante varias semanas (puede que un mes) a un futbolista que había recuperado protagonismo. Lo pierde justo antes de afrontar un tramo de calendario que no permite demasiados titubeos: Mallorca y Castellón serán los próximos rivales de los amarillos. Dos partidos en los que De la Barrera tendrá que encontrar una respuesta a una ausencia difícil de disimular.
Jesé estaba volviendo a ser Jesé. Todavía mejor que el curso pasado. Más rápido, más móvil, con más presencia y con una confianza que se trasladaba a cada sprint. Sus dos goles esta temporada apenas cuentan una parte de su aportación. El delantero también estaba dando profundidad al ataque, fijando defensas y generando espacios para sus compañeros. Y cuando Las Palmas perdía la pelota, su trabajo empezaba mucho antes de que el rival pudiera instalarse en campo contrario: "Defender no es correr como un loco, es hacerlo con inteligencia, y Jesé es francamente inteligente", admitía su entrenador el pasado viernes, antes de producirse la lesión.
El problema para la UD no será únicamente encontrar quién marque sus goles durante este mes, sino quién ocupa todo lo que Jesé deja alrededor de ellos. Su ausencia plantea una exigencia: mantener el nivel cuando falta uno de los jugadores que más soluciones estaba ofreciendo. Ahora le toca a Jefté hacer de Jesé. De la Barrera deberá aprender a vivir sin El Bichito, una tarea nada sencilla.





