Las Palmas juega estos días obligada a competir mientras espera que el parte médico deje de crecer. El empate sin goles ante el Leganés volvió a poner delante del espejo una realidad que Rubén de la Barrera no quiso esconder: "Tenemos a muchísima gente importante fuera que no están disponibles".
Son siete las ausencias físicas -más la sanción de Jesé- que arrastraba el equipo. Cinco de ellas -Ale García, Cedeño, Viti, Recoba y Opoku- todavía sin haber podido estrenarse: "Las ausencias influyen, no es disculpa, es realidad", sentenció el técnico. Una realidad que obliga a Las Palmas a caminar por un alambre.
Y en ese alambre han aparecido los más jóvenes. La cantera ha dejado de ser una promesa para convertirse en una necesidad: "Los pibes que van entrando nos van ayudando muchísimo", reconoció el técnico. Ahí están Rafa Cruz, con solo 16 años, Pezzolesi, Elías o Iñaki, futbolistas a los que el contexto ha empujado al primer plano. Pero el problema no termina en los que están fuera. Clemente se perdió los dos primeros partidos por lesión. Iñaki lleva "dos años sin jugar 90 minutos", como apuntó el técnico.
Caro apenas tuvo presencia el curso pasado. Bonfanti e Iván Jaime tuvieron que asumir peso casi desde que cruzaron la puerta de entrada y Sandro, después de un último año prácticamente en blanco, "lo quiero hacer sentir de nuevo importante".
Demasiadas sillas vacías para un vestuario que, al mismo tiempo, tiene que salir cada semana a pelear por los tres puntos. Recuperar el equilibrio mientras compite es el mayor desafío de esta Las Palmas. De la Barrera no buscó excusas después del Leganés, solamente describió el paisaje: "Mientras todo eso sucede, uno tiene que ir ganando puntos". Porque las lesiones pueden detener a un futbolista, pero no detienen a la competición.





