Jordi Bransuela, utillero del Centre d'Esports Sabadell, recuerda con emoción los momentos difíciles que vivió el club en 2015, cuando los jugadores no cobraban y se planteó lavar la ropa en casa. Sin embargo, Bransuela se negó a aceptar esa situación y comenzó a comprar jabón de su bolsillo para lavar las camisetas del equipo.
Bransuela, que ha estado ligado al Sabadell durante toda su vida, ha sido testigo de las alegrías y angustias del club. Debutó con el primer equipo y vivió como aficionado los dos últimos cursos del Sabadell en Primera División. Volvió a la Nova Creu Alta como utillero en 2007 y ha sido un referente para la afición.
En 2020, el Sabadell regresó a Segunda División en plena pandemia, y Bransuela decidió llevarse una silla de la Nova Creu Alta a Marbella, sede del playoff, para representar a la afición que no pudo acompañar al equipo. Ahora, el Sabadell ha logrado un histórico doble ascenso consecutivo y vuelve a Segunda División.
Bransuela destaca la importancia del sentimiento de pertenencia de la plantilla y la conexión con la ciudad. 'Ahora todo el mundo es del Sabadell', afirma. También recuerda la frase que le decía su padre: 'Recuerda qué fuimos, vive lo que somos y sueña lo que seremos'. Para Bransuela, el Sabadell debe seguir siendo trabajador y humilde, recordando sus orígenes y el sufrimiento que ha vivido.





