Han pasado ya tres décadas, pero Pacuco Rosales y sus jugadores siempre recordarán el ascenso de Las Palmas a Segunda en junio de 1996. Una fecha y, una temporada, que quedó grabada en la memoria de todos; por lo conseguido, por cómo se consiguió y, sobre todo, por el juego que desplegó Las Palmas durante toda la temporada.
El Alfredo Kraus acogió la gala del Centenario de la Federación Interinsular de Fútbol de Las Palmas, donde impusieron a Pacuco Rosales la Medalla de Oro por su trayectoria. Un momento emotivo para el míster que se la dedicó: "A mi mujer". Y es que Pacuco perdió hace cinco meses a Mari Carmen, su compañera de vida, quien le aguantó "en las derrotas y me apoyó siempre", explicó a MARCA
El míster, emocionado, recuerda que "siempre se alegraba de mis éxitos, incluso más que yo. Siempre me animó a seguir y a no dejar el fútbol". Es más, Pacuco recuerda que muchas veces "casi me abría la puerta para que fuera a ver entrenamientos, a hablar en tertulias o a reunirme con mis amigos de fútbol".
Pacuco, con la modestia que le caracteriza, quiso dar las gracias a todos, sobre todo a los entrenadores, a los que siempre defiende, defendió y defenderá. "Y para ellos también va este reconocimiento, ya que es más fácil que se lo den a uno que a cien", aseguró a MARCA, que lo podrá en un lugar privilegiado de su casa y lo honrará con el "cariño y respeto que se merece".





