Michael Olise ha hecho su debut en la selección francesa con un impacto significativo. Aunque no le gusta ser el centro de atención, su presencia en el campo ha sido crucial para el equipo. En el primer partido de Liga, Olise ha demostrado ser una pieza importante en el equipo de Deschamps, permitiéndole encajar las piezas con futbolistas como Mbappé, Dembélé o Doué.
Deschamps ha estado buscando la forma de que sus jugadores encajen desde hace tiempo. La crítica ha elogiado la puesta en escena de Les Bleus en este Mundial, lo que es un cambio positivo después de la crítica recibida en el Mundial de Doha o la Euro. En esos torneos, Francia jugó con seis ataques diferentes en seis partidos, lo que muestra la falta de coherencia en el equipo.
La aparición de Olise y Doué ha cambiado el perfil de Francia, que ya no se centra solo en correr. Thuram y Barcola están a la espera, y Muani no ha entrado en la lista. El sistema parece que está cogiendo fuerza, y no parece que vaya a haber cambios en el equipo, al menos no ante el rival más débil del grupo, Irak.
La presencia de Olise ha despejado un debate que estaba antes del arranque del Mundial. Dembélé ha tenido una libertad con el PSG que puede ser más complicada con Francia. Sin embargo, Olise ha demostrado que puede hacer el papel de falso nueve y con libertad, lo que permite a Dembélé y a otros jugadores permutar por todo el frente de ataque.





