El Noruega - Portugal terminó con algo más que la victoria lusa por 1-2. En los últimos minutos del encuentro saltó la chispa entre Bernardo Silva y Martin Odegaard, después de una entrada del portugués sobre el capitán noruego que encendió a la afición nórdica al ver lo que le había pasado a su capitán.
Bernardo, que había saltado al terreno de juego en el minuto 87, llegó tarde a una disputa con el futbolista del Arsenal cuando el noruego ya se había desprendido del balón. El golpe, por detrás y sobre el tobillo, provocó la inmediata reacción del jugador del Arsenal, que se giró visiblemente enfadado para recriminarle la acción. Bernardo vio la amarilla.
Odegaard terminó el partido, pero lo hizo con molestias y posteriormente abandonó el estadio muy tarde y visiblemente cojeando. Ante los medios, el capitán noruego no escondió su enfado.
"Recibí un golpe en el tobillo. Probablemente no esté bien esta noche, pero espero que mejore en los próximos días", explicó. Y fue todavía más contundente al valorar la acción de Bernardo: "Fue una jugada sin sentido por su parte. Me derribó mucho después de que le pasara el balón. No entiendo qué está haciendo".
La respuesta de Odegaard no se quedó ahí. El centrocampista noruego volvió a cargar contra la acción cuando fue preguntado por ella: "No sé qué está haciendo. Esto no tiene cabida en un campo de fútbol. Es una pena que la gente actúe así".
El jugador también fue preguntado por lo que le había dicho a Bernardo sobre el terreno de juego. Prefirió no desvelarlo: "No creo que debamos hablar de eso en televisión. Tienen que preguntárselo a él". Según las declaraciones recogidas por medios portugueses, Odegaard aseguró además que Bernardo no se disculpó.
La respuesta de Bernardo Silva fue mucho más breve. Preguntado por la acción en la zona mixta, el futbolista portugués primero reaccionó con un "¿qué entrada?". Después, ante las preguntas de los periodistas, zanjó el asunto con una frase: "Es fútbol, amigo".
La acción también provocó las críticas de varios internacionales noruegos. Patrick Berg la calificó de "completamente innecesaria", mientras que Andreas Schjelderup habló de una entrada "tardía y fea". En el lado portugués, Gonçalo Ramos quitó importancia al episodio: "Es el tipo de cosa que pasa en todos los partidos. Forma parte del juego".





