Sami Khedira ha vuelto al Real Madrid 16 años después de su llegada como futbolista. Lo hace al lado de la misma persona que apostó por él en 2010, José Mourinho, pero con una misión muy diferente. Ahora lo recupera como su segundo, como uno de los hombres encargados de conectar con el vestuario y ayudar a construir el nuevo proyecto madridista desde el banquillo.
Khedira conoce el club, sabe qué significa vestir su camiseta y entiende la dimensión que adquiere cada partido en el Real Madrid. Vivió la exigencia del Bernabéu, compartió vestuario con algunos de los mejores jugadores del mundo y compitió durante cinco temporadas sometido a una presión máxima. Después de retirarse en 2021, comenzó a construir de manera metódica su segunda carrera, formándose como entrenador y completando el UEFA Executive Master for International Players.
Khedira ha seguido infinidad de deportes para conocer cómo se preparan sus protagonistas, cómo soportan la presión, cómo funcionan los equipos y de qué manera se construye una mentalidad ganadora. Su intención fue identificar ideas que puedan trasladarse al fútbol, cómo se prepara mentalmente a un jugador, cómo se distribuyen las responsabilidades, cómo se comunica una instrucción compleja y cómo se construye un entorno de máximo rendimiento sin perder de vista la parte humana.
La relación entre Khedira y Mourinho comenzó en el verano de 2010, cuando el portugués lo fichó para el Real Madrid. Khedira respondió con una fidelidad absoluta a la idea de su entrenador y jugó un papel clave en la conquista de varios títulos, incluyendo la Copa del Rey de 2011, la Liga de los 100 puntos y la Supercopa de España de 2012. Ahora, Khedira vuelve al lugar en el que alcanzó la cima como futbolista para comenzar prácticamente desde cero en un nuevo oficio, como segundo de Mourinho en el Real Madrid.





