A Quique Sánchez Flores le tocó abrir el abanico en el derbi de San Mamés para airear un equipo mermado físicamente tras afrontar dos encuentros en cuestión de 72 horas. El técnico madrileño apostó por jugadores con poco protagonismo en este inicio de curso como Guevara, Protesoni o Valentini. Sin embargo, entre sus rotaciones no figuraron Hugo Novoa y Selu Diallo, los dos únicos futbolistas de campo que todavía no se han estrenado en estas siete jornadas.
La temporada es larga y seguro que llegará su momento, pero por ahora no han tenido oportunidades en un equipo que está funcionado de manera notable, lo que dificulta la aparición de nuevas caras sobre el terreno de juego. Es el caso tanto de Novoa como de Diallo, dos jugadores que la pasada campaña actuaron como cedidos en Segunda y que esta temporada se han ganado un hueco en la plantilla del Alavés. La competencia es alta y están siendo testigo de ello.
Novoa parte claramente por detrás de Ángel Pérez en el carril derecho. Hasta en días como el de San Mamés, en el que el extremo maño descansó, Quique prefirió situar a Tenaglia en esa ubicación. El argentino ha actuado como central en gran parte de este arranque, pero tanto en el 4-4-2 que dibujó ante el Valencia, como hace 9 días en Bilbao, volvió a ocupar una zona del campo que en el último año apenas ha pisado por los problemas que han sacudido al Alavés en el eje de la zaga.
Los numerosos efectivos que dispone en la medular tampoco facilitan la aparición de Diallo en el campo. Pese a ello, Quique tiene máxima confianza en el futbolista de Guinea, hasta el punto de que fue idea suya inscribirle con dorsal del primer equipo tras el hueco que dejaba la marcha de Moussa Diarrá. El técnico madrileño considera a Diallo un jugador muy completo, que se desenvuelve bien con balón además de sus notables condiciones físicas, y todo apunta a que también tendrá su momento.





