Hace algo más de un mes, MARCA desveló en exclusiva que Julián Álvarez le había comunicado al Atlético su voluntad de salir del club este verano. El jugador quería dar un salto en su carrera tras dos temporadas en el Metropolitano sin títulos, y su destino deseado era el Barcelona.
La postura del Atlético sigue siendo la misma: si Julián quiere salir, su precio es de 500 millones de euros. A pesar de las filtraciones de su entorno, el discurso del Barça y las palabras del propio Julián pidiendo públicamente una transferencia, los rojiblancos no han movido su posición.
Durante este tiempo, se han producido varios episodios, como la supuesta oferta del Barça de 100 millones de euros, desmentida por el Atlético, y un duro comunicado de Miguel Ángel Gil anunciando una denuncia a la FIFA por vulnerar la normativa que impide negociar con futbolistas a espaldas de su club.
El Atlético sigue aferrándose a un contrato firmado hace dos años y considera que tiene la sartén por el mango, por lo que no piensa negociar, especialmente con un club que les ha 'ninguneado' desde antes de que se hiciera pública la voluntad de Julián de dejar el equipo.
La situación se complica con la aparición del Madrid, que hizo una oferta de 150 millones de euros por Julián, y la posible continuidad de la carrera del jugador en el Bernabéu. Ahora que comienza el pase de fichajes, habrá más capítulos en el culebrón de Julián, con nuevas estrategias en una partida que se juega a tres bandas.





