La selección española ya sabe qué árbitro dirigirá su partido ante Croacia en el Sánchez-Pizjuán. En la que será la primera aparición de España en casa tras proclamarse campeona del mundo, el neerlandés Serdar Gözübüyük será el encargado de impartir justicia y mantener el orden del encuentro.
Será la cuarta vez que el colegiado de raíces turcas dirija un partido de España. La primera fue en junio de 2022, aún con Luis Enrique en el banquillo, en una ajustada victoria ante Suiza en Ginebra. Ya en la etapa de De la Fuente arbitró el 2-0 frente a Escocia en La Cartuja, un encuentro marcado por un gol anulado a los británicos que provocó airadas protestas en el bando escocés.
También fue el encargado de dirigir a España en su primer partido tras conquistar la Eurocopa. Aquel encuentro terminó con un 0-0 en el Pequeño Maracaná de Belgrado. En esa ocasión, las quejas por su actuación llegaron desde el lado español. A Croacia no la ha pitado hasta ahora.
Para De la Fuente, Unai, Fabián, Oyarzaba, Dani Olmo y Mikel Merino aparece también el recuerd de la única derrota que sufrieron en el Europeo ganado en 2019: el 3-1 ante Italia en el partidio que abría el torneo.
Serdar Gözübüyük (Haarlem, 19 de octubre de 1985) no necesita explicar demasiado de dónde proceden las raíces de su familia. Tampoco qué significa convivir con la desigualdad desde la infancia. Creció en un barrio de Haarlem, a apenas 20 kilómetros de Ámsterdam, donde los contrastes sociales eran evidentes. A un lado, familias neerlandesas acomodadas; al otro, hogares de origen turco y árabe en los que la preocupación diaria era que no faltara la comida en la mesa.
Aquella realidad le marcó profundamente. Por eso lleva años implicado en iniciativas sociales destinadas a combatir la pobreza alimentaria. Gözübüyük es embajador del Banco de Alimentos de Países Bajos, una organización a la que recurren más de 150.000 personas, entre ellas miles de niños. "Cuando veo a gente haciendo cola para recibir comida, se me rompe algo por dentro", explicó en una entrevista. Una faceta muy distinta a la del árbitro que cada fin de semana dirige partidos de la Eredivisie y que es internacional desde 2012.
La discriminación por sus orígenes también se cruzó en su camino. En 2007, el observador de la KNVB que debía valorar su progresión en el arbitraje llegó a decirle que prefería a un neerlandés antes que a un turco. La respuesta de Gözübüyük fue inmediata: le recordó que era tan neerlandés como él. Su carrera continuó ascendente hasta alcanzar la élite, mientras que aquel observador desapareció poco después de la estructura federativa.
Esa experiencia ayuda a explicar su absoluta sensibilidad ante cualquier episodio de racismo, tanto dentro como fuera de los terrenos de juego. Una convicción que nace de su propia historia y de las dificultades que vivió durante sus primeros años en Haarlem.





