El inicio de andadura de Max Allegri como nuevo entrenador del Nápoles ha sido tremendamente irregular. Se fueron al parón con una única victoria en los últimos cinco partido. Pero, antes de pasar por Villarreal, se impusieron a un Frosinone (3-0) que, junto al Cagliari, está siendo la gran revelación de la Serie A.
Tras siete encuentros en el cargo, Allegri instaló una línea de tres centrales por primera vez desde su llegada al banquillo del Maradona con Rafa Marín acompañando a Rrahamani y Badiashile.Di Lorenzo y Spinazzola ocuparon los carriles; De Bruyne acompañó a Lobotka en la medular; y Lang y Neres partieron como mediapuntas por detrás de Hojlund.
Hubo alternativas durante los primeros compases sobre ambas porterías. Pero, justo antes de alcanzar la primera media hora de partido, Cittadini trabó dentro del área a un Rasmus Hojlund que erró su lanzamiento. El VAR, sin embargo, entró a revisar la acción porque Palmisani, que venía de lucirse ante el Como, se había adelantado. De Bruyne fue quien asumió la responsabilidad esta vez... y no falló.
El Nápoles cogió inercia y, menos de cinco minutos después, logró duplicar la ventaja. Entre Lobotka, Lang, Hojlund y Di Lorenzo, que apareció por sorpresa, trazaron una buena combinación al primer toque que el neerlandés finalizó recogiendo un balón suelto desde el interior del área.
El Frosinone no bajó los brazos tras el paso por vestuarios y, justo pasada la hora de partido, Allegri reforzó el centro del campo llamando a filas a McTominay.Lucca, además, relevó a Hojlund en punta de ataque. El Nápoles buscó bajarle todavía revoluciones al choque con la presencia de Gilmour y Giovane para contragolpear. El brasileño, de hecho, asistió a De Bruyne en el descuento para sentenciar el triunfo,





