La eliminación de la selección de Estados Unidos en el Mundial ha marcado un punto de inflexión en la percepción del fútbol en el país. A pesar del 'Balogungate', un episodio sonrojante en el deporte, el fútbol puede ser un motivo de orgullo para un país que ha experimentado una metamorfosis en 2026, convirtiendo el balompié en un espectáculo de masas.
Durante décadas, el fútbol fue considerado un deporte femenino en Estados Unidos, con la aprobación del Título IX en 1972, que obligó a las universidades a invertir lo mismo en deporte femenino que en masculino. Sin embargo, en los últimos veinte años, el fútbol ha ido ganando popularidad, gracias al crecimiento de la MLS, la llegada de estrellas globales y el peso demográfico creciente de las comunidades latinas.
Los datos de audiencia de este verano han descolocado a la industria televisiva estadounidense, con partidos que han reunido audiencias combinadas de 27,5 millones de espectadores entre FOX y Telemundo, la cifra más alta jamás registrada para un partido de un Mundial en la televisión de Estados Unidos. Incluso partidos sin presencia estadounidense han rozado o superado los diez millones de espectadores.
El interés por el fútbol no se ha quedado en los sofás, con el presidente Donald Trump involucrado en el episodio de la expulsión de Folarin Balogun, y la introducción de novedades como la pausa de hidratación, que ha generado un filón publicitario que el fútbol nunca había tenido. El fútbol ya no es en Estados Unidos aquel deporte de niñas de los años noventa, sino un producto de masas hecho a medida del mercado más grande del mundo.





