El éxito de la selección española en el Mundial de fútbol ha eclipsado las críticas previas sobre la competición, como el precio de las localidades, las distancias entre sedes y la posible influencia en el rendimiento de los participantes. Sin embargo, la FIFA podría considerar ampliar el número de participantes a 64 o incluso 128 equipos, siguiendo la teoría económica ortodoxa de que si algo funciona, hay que repetirlo a mayor escala.
La idea de un Mundial con 64 o 128 equipos no es descabellada, ya que la clave está en las sedes múltiples. El deporte de élite ha adoptado este formato en torneos continentales y mundiales, y el Mundial de fútbol ha ido aumentando el número de participantes con el tiempo. Un Mundial de 128 equipos podría organizarse dividiendo a los equipos en ocho torneos de 16 equipos cada uno, con una fase final que determine al campeón.
La duración de un Mundial con 128 equipos podría ser similar a la del Mundial actual, con partidos cada tres días y una semana de descanso para el traslado a la fase final. Las fases de clasificación seguirían existiendo para determinar a los 120 equipos que participarían en el torneo. La ventaja de un Mundial con más equipos es que atraería a más países y mercados, lo que supondría una mayor audiencia y más derechos de televisión.
La principal desventaja que se podría argumentar es que la 'calidad' del torneo disminuiría, pero la realidad es que el fútbol se mide en términos de audiencia y dinero recaudado, no en términos de calidad. Un Mundial con 128 equipos podría ser una oportunidad para que países como Italia, China o la India participen y atraigan a una audiencia más amplia, lo que supondría una gran inyección de dinero para la FIFA y los organizadores.




