La Primera Federación dejó en su sexta jornada un duelo de contrastes en el Grupo 1: la SD Ponferradina, replegada y paciente, se impuso 1-0 a un Mirandés que mandó en el balón pero no en el marcador. Un penalti transformado por Borja Valle en el minuto 20 decidió un encuentro en el que la eficacia pesó más que la posesión.
PONFERRADINA (1): Álex Domínguez; Koke, Andújar, Jelbat, Sergio Nieto (Aleix Roig, 92’); San Emeterio, Borja Valle, Calderón (Pablo Muñoz, 79’), Arturo (N’tji, 79’), José de León (Quicala, 57’); y Óscar Vacas (Faye, 57’).
MIRANDÉS (0): Jesús; Aguirregabiria, Arambarri (Verde, 76’), Carlos Navarro (Nico, 59’), Hodei; Markel, Raúl Martínez (Peru, 59’); Riki, Dela (Dorrío, 65’), Uzkudun (Rodri Val, 76’); y Unzueta.
GOLES: 1-0, min 20: Borja Valle, de penalti.
ÁRBITRO: Manuel García (Extremadura). Tarjeta amarilla para Arturo (6’), Carlos (19’), Jelbat (42’), Peru (69’) y Sergio Nieto (89’).
CAMPO: El Toralín. 5.115 espectadores.
El guion del partido: dominio visitante, puntería local
Los números del encuentro describen a la perfección dos planteamientos opuestos. El Mirandés monopolizó el balón con un 67% de posesión frente al 33% de la Ponferradina, completó 523 pases buenos por los 225 del rival y entró 91 veces en el último tercio por las 44 de los locales. Y sin embargo, fue el conjunto berciano el que generó el peligro de verdad: 12 remates por 5 de los visitantes, 3 tiros a puerta por 1, y la única ocasión clara del partido, que además acabó en gol.
El momento decisivo llegó pronto. En el minuto 20, Arturo Molina Tornero forzó el penalti —el dato lo confirma en su cuenta particular— tras una acción en la que Carlos Navarro cometió la infracción que le costó también la tarjeta amarilla. Desde los once metros, Borja Valle no falló para firmar el 1-0 que ya no se movería.
A partir de ahí, la Ponferradina se dedicó a defender su ventaja con oficio. Las 41 despejes del conjunto local (por 21 del Mirandés) y las 12 intercepciones (frente a 5) reflejan un bloque bajo, ordenado y resistente. El Mirandés movió el balón con criterio —Aritz Arambarri completó 76 pases y Markel Lozano 70—, pero chocó una y otra vez contra la muralla visitante.
El penalti que lo cambió todo
Borja Valle fue, con diferencia, el hombre del partido. Más allá del gol, el '10' de la Ponferradina firmó una exhibición de compromiso en ambas áreas: 10 duelos ganados, 9 despejes, 9 recuperaciones de balón, 3 intercepciones y 4 entradas. Su valoración de 8,2 fue la más alta sobre el césped, un reflejo de un partido completísimo en el que lideró tanto la amenaza como la contención.
A su alrededor, la defensa de la Ponferradina sostuvo el resultado. El marroquí Aymane Jelbat (7,4) ganó la línea de cobertura con 4 intercepciones y 5 duelos aéreos ganados, mientras que el portero Álex Domínguez, pese a trabajar poco —solo necesitó una parada—, cumplió con solvencia (7,2) en los escasos acercamientos con peligro del Mirandés.
Arturo Molina Tornero, autor de la acción del penalti, fue el gran generador ofensivo local antes de ser sustituido en el minuto 79: cinco pases clave y cuatro centros buenos lo convirtieron en el principal foco de creación de los suyos, con una nota de 7,4.
Un Mirandés con balón pero sin pegada
El conjunto de Miranda de Ebro se marchó con la sensación de haber merecido más por volumen de juego, pero su falta de contundencia en el área rival lo condenó: cero grandes ocasiones generadas y un solo disparo entre los tres palos en todo el encuentro. Ricardo de Moraes (7,2) fue de los más incisivos por dentro, recibiendo cinco faltas y progresando con el balón, y Hodei Arrillaga (7,1) sostuvo la salida desde atrás, pero arriba el equipo se quedó corto. Iker Unzueta, en punta, firmó el partido más gris de los titulares (5,7), superado en los duelos y sin apenas conexión con el balón.
El técnico visitante movió el banquillo pronto —hasta cinco cambios, con la entrada de Peru Rodríguez, Nico Espinosa y Josué Dorrio, este último por lesión de David Dela en el minuto 65—, pero el guion no cambió. El Mirandés siguió teniendo el balón sin encontrar la fórmula para perforar el muro berciano.
Lo que dice la clasificación
El resultado reordena ligeramente la zona noble del Grupo 1. Con la victoria, la SD Ponferradina llega a los 11 puntos y se coloca quinta, con un balance de tres victorias, dos empates y una sola derrota en seis jornadas, igualada a puntos con el Athletic Club B U21 y el CP Cacereño. En la cima del grupo mandan UD Logroñés y CD Lugo, ambos con 16 puntos y todavía invictos.
El Mirandés, por su parte, encaja su segunda derrota del curso y se queda con 10 puntos, en sexta posición, dentro de un pelotón apretadísimo: hasta cuatro equipos (Mirandés, Zamora CF, Racing de Ferrol además de los de arriba) comparten esa cifra. La igualdad en la parte media-alta del grupo es máxima, y cada punto empieza a marcar diferencias en una tabla donde solo tres puntos separan al tercero del octavo.
La sexta jornada dejó una lección clásica del fútbol: tener el balón no garantiza ganar partidos. La Ponferradina, fiel a un plan de contención y eficacia, aprovechó su única gran ocasión —el penalti de Borja Valle— para sumar tres puntos de oro que la mantienen pegada a la zona de privilegio. El Mirandés, dueño del juego pero huérfano de gol, deberá traducir en ocasiones claras ese dominio territorial si quiere escalar en un Grupo 1 donde el margen de error es mínimo.





