Cristiano Ronaldo estaba convencido de que aquel gol era suyo en el Mundial de Qatar 2022, pero el sensor alojado en el interior del Al Rihla detectó que nunca llegó a tocarlo antes de que entrara en la portería de Uruguay. Cuatro años después, Adidas ha llevado esa idea un paso más allá con el Trionda, el balón oficial del Mundial de 2026.
Detrás de la creación del Trionda hay años de desarrollo, millones de pruebas y una obsesión: introducir un chip capaz de registrar cada toque sin alterar ni un milímetro el comportamiento del balón. La compañía insistió en que "el trabajo de ingeniería garantiza que el sistema no afecte ni al equilibrio ni al vuelo del balón".
El desafío era enorme, ya que el nuevo sistema incorpora un chip montado lateralmente y suspendido mediante una estructura diseñada para mantener el equilibrio del balón. Para comprobar su efectividad, Adidas recurrió a jugadores de algunos de los mejores clubes del mundo y también amplió el proceso más allá de los deportistas patrocinados por la marca.
Las conclusiones sorprendieron incluso a los propios desarrolladores, ya que "ningún jugador ha sido capaz de identificar de forma consistente qué balón llevaba chip y cuál no". Para medir cualquier posible variación, Adidas utilizó robots capaces de reproducir exactamente el mismo golpe una y otra vez, aplicando estándares de calidad incluso más exigentes que los requeridos por la FIFA.





