Al Valencia de Meriton le gustan las emociones fuertes. Pero al de Meriton. Porque desde que en 2020 decidieron cerrar el grifo, los mercados han sido a prueba de nervios en el club de Mestalla estuviera quien estuviera. Y ese registro tiene pruebas más que suficientes. Las dos últimas semanas de mercado - e incluso la última- han sido de lo más intensas en el área de gestión del club. Porque (casi) todo se ha dejado para el final por los ajustes económicos que imponen desde Singapur.
El Valencia ha llegado a la última semana -a partir de hoy empieza la cuenta atrás de siete días ya que el próximo martes, 1 de septiembre a las 23:59 se cerrará el mismo y tiene mucho por hacer porque se lo ha dejado todo para el final. Ya se ha convertido en una costumbre... Porque apelando al estrangulamiento económico que el máximo accionista del club, Peter Lim, impone el equipo suele llegar asfixiado al tramo final. Con pocos recursos para acudir al mercado y con la necesidad de vender piezas de su plantilla que no tienen un excesivo valor.
La situación tan particular que vive el Valencia le lleva a meterse de lleno en el mercado donde ahora la volatilidad sí que es la que impera. Donde las negociaciones son por impulsos. Donde se hace o no por horas. No hay tiempo a más. El caso es que necesita traer a un defensa que se desenvuelva como central y como lateral improvisado, uno o dos extremos y si pudiera darse un jugador ofensivo. Y las combinaciones de mercado que da la última semana va a provocar que haya un vaivén de nombres.
El historial es el que es. Este Valencia completa un ciclo de seis veranos en los que traer jugadores se ha convertido en profesión de riesgo. Los ha habido que que han llegado tras jugarse uno o más partidos en la segunda quincena de agosto y han sido: Marcos Andre, Foulquier, Hélder, Hugo Duro (2021), Almeida, Cenk, Cavani y Justin Kluivert (2022), Canós, Amallah y Yaremchuk (2023), Luis Rioja, Germán Valera, Enzo Barrenechea y Caufriez (2024), Beltrán y Ramazani (2025).





