La Seleçao de Brasil logró remontar ante Japón y clasificarse para octavos de final con sufrimiento y mérito. El partido comenzó con un gol nipón en el minuto 24, pero Brasil se repuso y encontró la forma de derribar el muro nipón en tiempo de descuento. El empate lo marcó Casemiro y el gol de la victoria lo anotó Martinelli en el minuto 96.
La remontada se coció después de un tropiezo previsible, ya que el agujero de Brasil en el lateral derecho se anunciaba antes del Mundial. Sin embargo, el equipo de Ancelotti encontró la forma de superar esta debilidad y dominar el partido, con una posesión del 63%.
Japón defendió su parcela con disciplina militar, pero no pudo contener el empuje de Brasil en la segunda parte del partido. La entrada de Endrick cambió el dibujo del partido y Brasil recordó a quien fue, con una intensa y desbordante presión sobre el área contraria.
El partido se atascó en algunos momentos, pero Ancelotti confió en sus imprescindibles y apenas hizo cambios. Finalmente, la victoria llegó en el minuto 96, cuando Martinelli resolvió con clase después de una jugada que comenzó con una pérdida de balón de Tanaka y un pase de Bruno. La rebelión nipona murió en ese momento, víctima de su conformismo, y el sueño de Brasil sigue vivo.





