El Barcelona consiguió un triunfo brillante y merecido en Valencia. Y lo hizo exhibiendo un poder goleador extraordinario. Los azulgranas anotaron cinco goles, pero pudieron ser muchos más porque Dimitrievski hizo un gran partido. Este comienzo goleador es el mejor de los últimos cuatro años con Xavi y Flick en el banquillo. Nunca habían conseguido tantos goles en las cuatro primeras jornadas de Liga.
En total, suma 17 tantos en estos cuatro partidos, lo que supone una media de más de cuatro goles por partido. Nadie es capaz de llevar un ritmo ofensivo como el de los azulgranas. En Valencia, Lamine Yamal fue el gran protagonista. El delantero está mejorando su nivel partido a partido. Le costó un poco arrancar, sobre todo en ese primer partido en Elche, en el que fue sustituido en la segunda mitad y sus gestos en el banquillo demostraban su enfado.
Sin embargo, a partir de ese momento, su mejora ha sido constante. No solo en sus números, sino también en su aportación global al equipo. Lamine va de doblete en doblete. Frente al Rayo ya marcó dos goles el pasado lunes y en Mestalla ha repetido con otros dos.
En Valencia comenzó pronto, porque a los seis minutos ya había perforado la portería valenciana. Y cuatro minutos después marcó otro, aunque este fue anulado por fuera de juego, por milímetros. Su segundo tanto llegó en la segunda mitad, demostrando que está con el olfato goleador afinado.
Pero Lamine no fue el único. Fermín estuvo a un nivel muy alto, consiguiendo un gol y dando dos asistencias. Raphinha, por su parte, no faltó a su cita con el gol. Fermín se lo puso en bandeja. El brasileño es el único jugador que ha marcado en las cuatro jornadas disputadas.
Si se podía temer que esta temporada iba a faltar el gol en el Barcelona, se equivocaba. Solo hay que ver el comienzo que ha tenido el equipo. «Este año no va a faltar el gol», dijo Pedri.





