Hace poco más de tres meses, nadie se imaginaría que el futuro de Rubén de la Barrera pasaría por las manos de Luis García. Cosas del destino. El actual entrenador del Mallorca, uno de los candidatos al ascenso, recibe este fin de semana a una UD necesitada de una reacción inmediata, y con su técnico cada vez más cuestionado. La mala dinámica de resultados, una clasificación alejada de los objetivos marcados y, sobre todo, las sensaciones que transmite el equipo, han colocado a De la Barrera en una situación límite. Según informa Atlántico Hoy, una derrota en Mallorca podría provocar su destitución.
Y ahí aparece la paradoja. Luis García, el entrenador que ocupó el banquillo amarillo la pasada temporada, puede convertirse en el último obstáculo para la continuidad de su sucesor. El técnico asturiano conoce de primera mano lo que significa dirigir a Las Palmas y ahora, desde el otro lado, puede ser quien termine de empujar a la entidad a tomar una decisión que ya está sobre la mesa. Mallorca no será únicamente una prueba de fuego para De la Barrera: también puede convertirse en el escenario donde Luis García, sin buscarlo, tenga la llave de su futuro.
Las Palmas se juega mucho más que tres puntos en Son Moix. Se juega la credibilidad de un proyecto que empieza a mostrar demasiadas grietas. La cuerda se romperá por el lado del entrenador, pero Luis Helguera, arquitecto del proyecto, quedará también señalado. El director deportivo, que confesó que lleva cinco años tras sus pasos, es su principal valedor. Además, la confección de la plantilla deja más incógnitas que certezas. Será Luis García, que no aceptó la renovación de los canarios, el que puede volver a abrir la puerta de su antiguo despacho.





