El Valencia se encuentra en una situación complicada en el mercado de fichajes, con solo menos de 30 días para el cierre del mercado. La búsqueda de un lateral derecho ha llevado a un bloqueo en la planificación del club, después de que la 'operación Meunier' se viniera abajo el pasado 14 de julio.
Desde entonces, el club ha estado intentando encontrar un sustituto, pero todas las propuestas han sido rechazadas o han fracasado en la negociación. El lateral derecho ha sido el punto de discordia y el club está estancado en su búsqueda. La lista de trabajo de laterales no convence al entrenador Corberán, lo que ha llevado a un parón técnico.
Se ha hablado de nombres como Kingsley Ehizibue, Mikelbrencis y Chirino, pero ninguna de estas opciones ha sido aceptada. La situación se complica aún más debido a la falta de dinero, ya que solo se dispone de la cifra de 1,75 millones de euros generada por la operación de Cenk. El club había planificado emplear este dinero en reforzar la demarcación de ataque, pero ahora se encuentra en una situación de alta tensión con solo dos semanas y media para el inicio de la Liga.
El Valencia necesita cerrar la posición de lateral derecho lo antes posible para poder reforzar otras demarcaciones que también requieren atención. La falta de un lateral derecho adecuado ha provocado un efecto cadena en la planificación del club y ha llevado a un estancamiento en el mercado de fichajes.





