En Wembley tardó dos minutos España en marcar como campeona del mundo. En Sevilla, en su estreno en casa con la segunda estrella, solo uno. La firma fue la misma, la de Lamine Yamal.
En un ambiente enloquecido, electrizante y convertido en éxtais cuando apareció Jesús Navas con la copa del mundo, la primera llegada de España al área de Livakovic fue para marcar. Sin que antes Croacia fuese capaz de entrar en contacto con la pelota.
Sólo necesitó España 70 segundos para convertir Nervión en un manicomios. Con 25 pases y después un remate al primer toque de Lamine la explosión fue monumenta. Y cerca estuvo de reventar cuando jun minutos después cuando Baena tuvo el 2-0, pero lo evitó Livakovic.
Ese era el gol número nueve de Lamine Yamal con la selección. Es la segunda vez que marca en dos partidos seguidos. La anterior fue ante Países Bajos, en Mestalla, en la vuelta de los cuartos de final de la Nations 2024-25, y los dos que le marcó a Francia en Stuttgart en la semifinal de junio.
De esas nueve dianas que acumula el 19 de España, este queda para la historia por el valor sentimental que tiene. Y por la obra de arte con la que la selección se sumó a la fiesta en la que ya, desde antes de empezar el partido, se había convertido el estadio del Sevilla.
Y de esos nueve goles de Lamine Yamal desde que debutara en septiembre de 2023 con España, son ya tres los que ha marcado antes de que el partido llegara al minuto cinco: ante Chipre en Limassol, en Wembley el pasado sábado y en Sevilla.
Con el foco en Lamine Yamal por ser el ejecutor final de la obra, el tanto fue el reflejo de la manera de jugar de un equipo que es capaz de generar peligro de maneras muy distintas. Y que tiene en su banda izquierda a un jugador de una dimensión que nunca antes había conocido.
Y de ese jugador que hace cosas que otros no hacen llegó el tercer gol de España. En otra acción de brillo colectivo, con un gran pase de Pedri e inteligencia de Pubill para dejar pasar la pelota, se quedó Lamine Yamal solo ante Livakovic. El meta croata dudó entre ir a tapar el remate o el pase. Y se vio con la pelota en sus redes, entrando por su palo.
Poco después, a los 68 minutos, Lamine Yamal dejó el campo. La ovacón fue monumental. Se la había ganado.




