Como dirían los chicos de su edad, Lamine Yamal está en su 'prime'. Es decir, en su mejor versión. La más disfrutona, la más feliz, la más alegre y la más desequilibrante. Lo demuestra dentro del campo y lo admite fuera de él. "Ya dije antes del partido contra el Feyenoord que es el momento en el que más feliz estoy. Estoy disfrutando mucho", aseguró tras marcar dos goles y asistir ante Croacia.
Y es precisamente esa versión alegre de Lamine la que lo catapulta en pleno debate sobre el Balón de Oro. La votación ya está cerrada y lo que ha pasado en el arranque de esta nueva temporada no computaba, pero probablemente sí influye. "No sólo juego para este Balón de Oro. Juego para mí, para la afición y para seguir ganando. No sólo jugamos sólo por eso", admite.
Durante el Mundial muchos echaron de menos al Lamine más influyente de cara al gol. Sólo anotó en la goleada frente a Arabia Saudí y casi no sale en ninguna fotografía de momentos determinantes donde los focos apuntaron a Ferran, Oyarzabal o Merino, pero él siempre aportó lo suyo. Arrastraba rivales para generar espacios, intentaba desbordar y su presencia siempre era un quebradero de cabeza para el rival.
Todo ello no era suficiente para los críticos. Y tampoco para él: "Después de ganar el Mundial no estaba contento. Hice muchas cosas que la gente no vio. Para un entrenador es increíble tener a un jugador que arrastra a tres rivales, pero yo no estaba contento por mí. Otro jugador con mi rendimiento hubiera hecho un gran Mundial, pero yo creo que podría haber hecho más", confesaba en Universo Valdano.
Esa versión óptima de Lamine es la que estamos disfrutando en esta ventana de partidos internacionales. En Wembley, frente a Inglaterra, jugó uno de sus mejores partidos con la camiseta de la selección. Marcó el primer gol del partido, estuvo desatado en el uno contra uno y repartió caramelos a Olmo y Ferran que se quedaron cerca de convertir en gol. Además, fue solidario en defensa, recuperó balones en campo contrario y supo ralentizar el juego cuando tocó.
En Sevilla fue capaz de mejorar la versión que vimos en Londres. Marcó dos goles y asistió a Pubill en otro. Más allá de los números, volvió a ser dominador e indomable. "Hace un mes decíais que estaba mal, que no sabíais qué me pasaba. Yo estoy tranquilo, sigo disfrutando. Sé que en cualquier momento vais a volver a decir lo mismo, así que estoy tranquilo", reclamaba ante los medios.
Lamine ha empezado la temporada en plena forma en el Barça y en la selección. En los últimos 8 partidos acumula 11 goles y 7 asistencias. Una influencia directa en 18 de los últimos 36 goles que ha logrado en su club y en la selección. "Es un jugador especial. Es jugador increíble y lo estáis viendo todos. Espero que siga así, trabajando con la humildad que él tiene. El que sepa de fútbol y le guste disfrutar del fútbol sabe que es el mejor", confesó Nico Williams.




