Los aficionados argelinos experimentaron una rápida transformación en sus emociones durante el partido. Inicialmente, se sintieron decepcionados cuando Mahrez anotó un gol que parecía darles la victoria.
Sin embargo, su estado de ánimo cambió completamente cuando Austria logró empatar en el último minuto del partido. Este gol cambió drásticamente el destino de Argelia en el torneo, ya que pasaron de tener posibilidades de terminar en segundo lugar y enfrentarse a España en dieciseisavos, a acabar en tercer lugar y tener que enfrentarse a Suiza.
Este giro inesperado de eventos generó un auténtico carrusel de emociones entre los aficionados argelinos, quienes en cuestión de minutos pasaron de la tristeza a la euforia.





