La Segunda se ha convertido en un auténtico desafío para aquellos clubes que han perdido su estatus en Primera. El intento fallido del Almería por recuperar su lugar en la élite en la final de los playoffs de ascenso confirma la tendencia de que la categoría de plata sigue acumulando equipos ilustres procedentes de la cúspide del fútbol nacional. El Valladolid y el Espanyol, en el verano de 2024, fueron los últimos en conseguir que su estancia en Segunda fuese efímera tras perder su sitio en la élite.
Cádiz, Almería y Granada, que perdieron la categoría en 2024, junto a Valladolid, Las Palmas y Leganés, desbancados en 2025, siguen atrapados en Segunda. Lo que antes era un viaje de ida y vuelta relativamente accesible, hoy supone todo un desafío. Esta estadística sirve como advertencia para Mallorca, Girona y Oviedo, los últimos en caer del paraíso en este 2026 y que harían bien en asumir que las 42 batallas del calendario de Segunda son más una travesía que un paseo militar.
Una vez despejada la incógnita de la última plaza de ascenso y sellados los pasaportes de las dos escuadras procedentes de Primera RFEF, el nuevo mapa de la categoría se dibuja inédito y lleno de excentricidades geográficas. Así, por primera vez en la historia, el ecosistema de plata hará coincidir a un club situado fuera de la frontera española (Andorra) y otros cuatro que tienen sus cuarteles generales fuera de la Península Ibérica (Mallorca, Ceuta, Tenerife y Las Palmas).
Otra peculiaridad de la campaña 2026-27 será la presencia de dos filiales, representados por la Real Sociedad B y el Celta B, un dato que no se daba desde la temporada 2017-18. También resulta paradójico que, pese al dominio absoluto de Barcelona, Real Madrid y Atlético en el trono del fútbol nacional durante los últimos años, ninguno de estos gigantes haya sido capaz de promocionar a sus sucursales hacia el fútbol profesional.





