Francia selló su clasificación para los dieciseisavos de final como primera del Grupo I tras imponerse con claridad a Noruega por 1-4. El conjunto noruego también logró avanzar de ronda al terminar en la segunda posición de la clasificación.
La polémica surgió en el momento de la sustitución de Kylian Mbappé, que optó por entregar el brazalete de capitán al árbitro Michael Oliver para que este se lo hiciera llegar a Aurélien Tchouaméni, en vez de dárselo personalmente a su compañero.
Esta decisión estuvo motivada por la normativa vigente sobre las sustituciones, que establece que si un jugador tarda más de 10 segundos en salir del campo puede ser sancionado. En este caso, Mbappé se exponía a recibir una tarjeta amarilla y a que Francia disputara un minuto con un futbolista menos.
La escena ha generado numerosas reacciones en el mundo del fútbol. Muchos aficionados y analistas consideran que la aplicación de esta norma lleva la interpretación del reglamento al extremo, ya que lo habitual es que el capitán entregue directamente el brazalete a quien asume esa responsabilidad dentro del equipo, sin necesidad de recurrir a un tercero... y mucho menos al árbitro.





